Ciudad de vida y muerte

Carátula de "Ciudad de vida y muerte".

Carátula de "Ciudad de vida y muerte".

Hoy toca cine bélico, uno de mis subgéneros favoritos, subgénero, en el que podemos encontrar verdaderas joyas del cine de todos los tiempos, y de una de estas voy a hablar, se trata del trabajo del director chino Lu Chuan, titulado “Ciudad de vida y muerte” (Concha de Oro 2009 -Mejor película-),  director del que tengo pendiente “La patrulla de la montaña” (la cual, tiene una fotografía firmada por el mismo equipo que “Ciudad de vida y muerte“), otro trabajo que se me antoja interesante, pero volviendo a la película que me ocupa ahora, estamos ante una de esas cintas, que producen nudos en la garganta no solo con sus imágenes, sino también con su historia.

Desde el primer fotograma se aprecia una fotografía maestra, un engranaje técnico en cada secuencia sobervio (sobre todo en las escenas de acción), se respira cierto estilo “Spielberg” (con quién se le compara bastante). Cierto es, que se trata de un trabajo en blanco y negro, muy agradecido el blanco y negro, sobre todo cuando tienes por delante una superproducción de este calibre, ambientada un buen puñado de años atrás, aún así, en mi opinión, que se haya rodado en blanco y negro, a nivel técnico, no le quita ni un gramo de mérito a este buen trabajo, no puedo dejar de nombrar a los dos responsables de la fotografía: Cao Yu y He Lei, quiénes a pesar de sus nombres, permanecerán, cuando menos, largo tiempo en mi recuerdo.

Tenía pendiente esta película desde hace algún tiempo, y hace como un mes, por fin la vi, cuanta bazofia han soportado mis neuronas desde que se estrenó esta maravilla, hasta que por fin la he visto, no me perdono, haberla dejado pasar tanto tiempo, notesé de nuevo mi pasión por este subgénero cinematográfico.

Antes de entrar a comentar la historia en si, un breve inciso, las típicas discusiones que levantan películas como esta sobre si estos fueron malos, los otros fueron peores… en fin… todo el tema político, para mi no solo está de más, sino que demuestra poco interés por el arte, por el cine, y menos sensibilidad aún, me repatean estas discusiones a la salida de una sala de cine, cuando acabas de ver una verdadera obra de arte como es el caso, creo que hay muchas otras cosas de las que hablar, más edificantes, y sobre todo más oportunas. Entrando en la historia que nos narra, como dije, produce nudos en la garganta tamaño XXL, si bien creo, que podía haber recortado algo el metraje dedicado a mostrar ciertos sufrimientos, ajenos a los protagonistas de la secuencia final de la película, y haber preparado mejor esa última escena desgarradora, cargada de rabia y de liberación, desesperante y esperanzadora, feliz, inocente y llena de remordimientos… una de esas escenas, que con una aparente sencilla fotografía, cuenta tantas cosas, proyecta tantas emociones, que con la distancia del vil tiempo, creo que debería haber sido preparada más a fondo, más trabajada, haber hecho algo más nuestros a los integrantes de esa última secuencia, para habernos machacado un poco más con la apoteósis final, ya que la dureza de la película, puede que te deje algo… “anestesiado”, y fuera conveniente material más contundente para el desenlace, pero esto es solo por poner un pero, y dejando claro, que la secuencia final es de altísimo kilataje, tanto en su forma, como en su contenido.

No me gusta contar nada de las películas, a no ser que resulten indigestas, que sean bodrios en definitiva, entonces hago un favor a mis interlocutores, y se la destripo con la mayor rapidez y saña posibles, pero no es este el caso, solo puedo aconsejar que la vean/disfruten cuanto antes, y si ya la han visto, veanla una vez más, pero reposadamente, prestando la atención que merece tan mimado y honesto trabajo.

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