Cine

El cine me emociona, y las emociones me inspiran tanto o más que ciertas drogas. Por su puesto, el cine no me emociona por si mismo, pero por suerte, ha habido y sigue habiendo, suficientes talentos en el mundo cinematográfico, como para emocionarme con sus trabajos bastante a menudo.

Y como el cine puede emocionarme, es por tanto materia de la que hablo y hablaré en mi blog, si buscabas un blog donde te hablaran de la última película, este no es tu blog, pues yo hablo/escribo de la película que acabo de ver, y no tiene por qué ser una película reciente, eso no quiere decir, que no hable de cine reciente, solo quiere decir, que hablaré de aquellas películas que acabo de ver, y tengo lo bastante frescas, como para hablar de ellas con justicia (“El llanto, sobre el difunto”). Si buscabas un blog donde te pusieran enlaces a descargas, tampoco es este tu blog, hay tantos de ese tipo, que si no encuentras uno, es porque aún no estás preparado para esto de Internet.

El mero hecho de acabar y distribuir una película, ya me parece toda una hazaña, hazaña que casi nadie se para a imaginar, es por ello, que siempre le doy una “puntuación” (valoración) mínima a una película, por mala que sea (aunque si es muy mala, puedo darle una puntuación negativa 😀 ), digamos que en una escala del 1 al 10, una película que ha conseguido llegar a las salas de medio mundo, ya tiene para mi ganado un 4. Que nadie se lleve a engaño, pues lo mismo que “regalo” esos 4 puntitos a cualquier cinta, me resulta casi imposible darle un 10 a ninguna película. Hablando de las cosas que valoro en el cine, sin una historia que me produzca alguna emoción, difílcimente le daré a una película, algo más de ese 4 sobre 10 del que hablaba antes. Es posible, no lo pongo en duda, quizás no tenga suficiente sensibilidad para apreciar el cine abstracto, poético, la verdad es, que veo cine porque me gustan las historias, y si no hay de estas… ya puede desplegar la mejor técnica, los mejores efectos especiales, que de ese 4, no se escapa.

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