Una dulce mentira

Carátula de "Una dulce mentira"

Carátula de "Una dulce mentira"

A falta de ver “Medianoche en París” (que ya tengo cierta ansiedad por verla), he de decir, que esta comedia de “Pierre Salvadori“, es lo mejor que hay en cartelera ahora mismo.

Como la mayoría de las películas de su género, de mitad de cinta en adelante baja de revoluciones mucho, pero hasta entonces es una comedia inteligente, fresca, divertida, cierto es, que los primeros 10 o 15 minutos me asustaron un poco, y como voy medio zombi por culpa de las medicinas que me tomo a “puñados”, casi bostezo, pero enseguida se vino arriba, de mitad de cinta en adelante como es norma en el género, pasamos de la comedia al drama y finalmente al final feliz, y si bien pierde el interés de la primera mitad, sigue siendo un trabajo más que honesto, y bastante bien resuelto.

Al principio me asustó, creí que asistía a un intento de Amélie 2, ya que la protagonista, es la francesa “afrancesada” Audrey Tautou, y también hay “notitas, papelitos” de por medio,  aunque esta vez, su personaje se llama Emily, en vez de Amélie… 😀 pero me temí lo peor, gracias a Dios, mis temores eran infundados, aunque esta chica, la pobre, vive atrapada en Amélie, le guste o no.

Se deja ver, te hace pasar algún que otro buen rato, y poco más se puede pedir con las carteleras que corren.

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El inocente

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Con esta cartelera que tenemos, que uno pasa de puntillas por ella, como un descalzo sobre unas brasas, no llegué a tiempo para “Medianoche en París“, y como ya he visto en calidad decente “Una dulce mentira” (de la que ya hablaré), en el “cine” de mi PC, decidí ver “El inocente“, dirigida por “Brad Furman“, un desconocido para mi, ya que su otra película (The take) no la he visto. Interpretada por Matthew McConaughey, del que siempre recuerdo “Tiempo de matar“, y mira que he visto más trabajos de él, pero solo me acuerdo de Tiempo de matar.

Carátula de "El Inocente"

Carátula de "El Inocente"

Es una película predecible, de cabo a rabo, y se va desinflando poco a poco. Es una de esas películas, en las que el protagonista, es un tío listo de verdad, es un ganador, uno de esos a los que es un error engañar y/o traicionar, y que si lo haces, lo pagarás muy caro. Sin embargo, se acaba la película, y te quedas esperando que el protagonista, haga pagar caras sus fechorías al malo.

Si leyendo lo anterior alguien piensa que Matthew McConaughey falló, que no esta a la altura, error, porque resulta que quizás sea lo mejor de la película, el aporta un toque de clase e inteligencia a su personaje, clase e inteligencia, que desde luego no tienen ní los diálogos, ni el guión en general, un guión que intenta salir adelante con unos cuantos momentos que no brillan lo suficiente como para salvar nada.

Para pasar el rato, pero no esperes gran cosa, es una película honesta, con buenas intenciones, pero no es cine de altos kilates, ni tampoco producto de gran divertimento.

Sucker Punch

Carátula de Sucker Punch

Carátula de Sucker Punch

No, no me se ha ido la “olla”, o al menos no más de lo que ya está. Quería ver esta película, por todo el FX que obviamente iba a encontrarme, viendo el trailer, era evidente que no iba a ser una revolución a ningún nivel, estaba claro, que en el apartado visual, no iba a ser en este sentido una “300” (también dirigida por Zack Sneyder), ni una “Sin City“, no me ha decepcionado con eso, porque no, no es ninguna revolución visualmente hablando. De otra parte, su director, Zack Sneyder, es responsable, de la película basada en un cómic que más me ha gustado, para mi la mejor, “Watchmen” (un poco larga, eso si), y responsable de un remake, que me gustó más que la original de George A. Romero, me refiero al “Amanecer de los muertos“, que ojo, no es objeto de mi devoción tampoco, de hecho, lo cierto es, que la considero una obra inferior del cine de terror, eso si, Zack Sneyder, sacó lo poco que sacó, de donde no lo había, porque la producción era una pena, penita.

Dicho todo lo anterior, y sin olvidar lo más importante, mi interés por ver esos FX (a ver si me sacan de esta apatía creativa que tengo encima), era lógico, que sin prisas, pero inexorablemente viera esta película.

Pues me ha decepcionado de veras (por no decir aquello otro), y mira que tenía pocas expectativas, pero se trata de una película esta Sucker Punch, que usa el FX, no para realizar escenas imposibles (que vaaale, si, muestra escenas imposibles),  ni tampoco para recrear escenarios increíbles, no, en realidad los usa, y esto es pecado capital, para solucionar la falta de capacidad (o ganas) para realizar ciertas escenas, en cierto modo, de forma directa, se ríe de nosotros, mostrándonos secuencias de imágenes sin sentido, para no tener que trabajar toda esa parte del cine que solo se puede trabajar de forma tradicional, para la que no todos los directores, ni actores, están dotados, ese cine que no sale de programas de modelado, ni de render, ni dinámicas, ni de partículas, ni de postproducción o montaje, para eso nos mete esas secuencias sin significado alguno, esas “orgías”, que no son más que anuncios publicitarios en medio de una película que echan por televisión, durante los cuales solo aparecen video clips musicales para adolescentes que estén buscando el “pavo” más allá del más allá. Una pena, porque el planteamiento inicial, podía haber dado para mucho, mucho más.

Lo mejor, escuchar a la tan genial como ecléctica Björk, responsable de uno o dos (no estoy seguro)  temas de la banda sonora, lo demás… cero patatero, ni si quiera la pobre Emily Browning se escapa, una chica tan, tan sexy como ella, con ese rostro tan especial, pues hasta su encanto consigue empeorar Zack Sneyder en Sucker Punch.

Caché (Escondido)

Carátula de Caché (Escondido)

Carátula de Caché (Escondido)

Imagina que un amigo/a, uno/a que se caracteriza por su seriedad, empieza a contarte una historia, la historia no es original, ya has escuchado otras muy parecidas antes, aún así, porque no tienes nada mejor que hacer, sigues escuchando la historia, está claro que no es una historia de impacto, que no va a ser corta, te acomodas, la historia continúa, e incluso empieza a atraparte, haciéndote olvidar, que es demasiado parecida a otras que has escuchado antes, falta de originalidad. La historia continúa, y continúa, su ritmo es lento, pero ya sientes curiosidad por saber como acaba, incluso deseas de verdad conocer su desenlace, pero la historia continúa, tu amigo/a, la cuenta muy bien, hace unas descripciones ricas, con mucho detalle, pero con cierta frialdad, frialdad y tempo, que consiguen que esas imágenes que evoca su relato, resuenan en tu imaginación, como un grito en una alta y helada montaña, rodeada de otras altas y heladas montañas, la historia continúa, a pesar de lo cual, hasta ahora, no caes en la cuenta, que tanta parsimonia, se te empieza a hacer larga, pero solo es un aviso de que se puede hacer larga, la historia continúa, y parece claro que su final, forzosamente ha de estar próximo, y la historia continúa, la sensación de que continúa, ahora es más “corrosiva”, no parece llegar a ninguna parte, las cartas están echadas, pero todas las preguntas, todos los misterios, que durante casi dos horas, te has formulado, van camino irremediable de quedar sin respuesta, la historia continúa, de repente, tu amigo/a, deja de contar la historia, se levanta, se va para no volver, y no dice ni adiós.

Pues eso es lo que se siente al ver “Caché (Escondido)“, otra premiada obra de Haneke, ese director inefable, “peculiar”, al que no solo no le importa, sino que gusta, dejar sus películas sin desenlace, no solo eso, también gusta, de alargarlas, de forma que no pases por alto, que estás ante una obra suya, ahh, se me olvidaba: también le encanta dejar sin respuestas, todas y cada una de las preguntas, que te permite hacerte sobre su trabajo.

Haneke parece (me parece a mi), que tiene falta de amigos/as, o afán de notoriedad, pero notoriedad a lo tragedia del aeda ciego, pues como he dicho, no solo deja sus películas sin desenlace, si no que deja sin respuestas todas las preguntas, todos los misterios de sus obras, como si buscara que le investigáramos, como si quisiera convertirse en una “cobaya” para estudios antropológicos. Lo siento Haneke, lo mismo eres un tío majo, con quien echar unos vinos, pero me caes lejos de casa.

¿Si recomiendo verla, o mantenerse a mil millones de años luz? Has visto muchas, muchas películas peores, esto no te servirá de mucho, supongo, vale, de acuerdo, me mojaré más, la historia funciona mucho mejor, que la de su más conocida película “La cinta blanca“, cierto es, que estructuralmente, son casi calcadas. Resumiendo, si no tienes una buena película que ver, ve esta. Se me olvidaba, en “La cinta blanca“, Haneke, también busca amigos/as, o afán de notoriedad, quizás con menos ahínco que en esta Caché (Escondido). Las actuaciones, buenas, incluso hay que decir que muy buenas, y eso que Haneke, parece despreciar el acting facial, con planos cerrados, mostrándonos de espaldas a los actores, o con terceros planos de los mismos, o con una luz insuficiente, como si le parecieran feos, como si hubiera preferido una “sex symbol”, y hubiera tenido que conformarse, con una actriz que un día lejano vino a menos. Reconozco, porque es de justicia, que Michael Haneke es un contador de historias, en sus películas, el peso lo llevan las historias, ellas son las que importan, y no los personajes, otra forma más que tiene este director de marcar sus películas, de marcarlas como si fueran ganado.

Se me olvidaba (tres olvidos escribiendo una entrada… vaya tela), técnicamente, casi perfecta, Haneke era un buen alumno, el chico estudiaba mucho, mucho, y encima era listo, eso es indiscutible.

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El demonio bajo la piel

Carátula:"El demonio bajo la piel"

Carátula:"El demonio bajo la piel"

Hablemos de cine negro, o quizás debería decir “noir”, ya que así se empeñan en llamar algunos a los “thrillers espeluznantes”, pero no, no tengo necesidad, ninguna necesidad, en parecer moderno, chic, megafriki, ni nada, ya que escribo este blog tanto para mi (o más para mi), que para que lo lean otros. Como decía, hablemos de cine negro, a pesar de ser un subgénero, que a mi parecer, en los últimos tiempos a perdido “glamour”… iba a decir que ha perdido mucho glamour, pero lo cierto es, que si no lo ha perdido todo, poco le falta, ¿Donde están aquellas mujeres fatales del cine en blanco y negro?, ¿o aquellos “dandys” fumadores compulsivos y no menos bebedores capaces de estremecer a tan inalcanzables mujeres?, pues eso, que ha perdido fuelle (cuando menos) el cine negro en las últimas décadas, y lo ha hecho, dando paso, sobre todo a malos retorcidos y no menos carniceros, provocándonos, más mal estar a base de vísceras, que otra cosa, cierto, lo sé.

El demonio bajo la piel es una película dura, bueno… tiene un par de escenas duras, una película dura, sería cualquiera de las SAWs, y más aún las últimas ¿que fan de la saga SAW iría a ver una SAW más “light” que la anterior? Ahora bien, si en vez de ver a Casey Aflleck, golpeando hasta matar a la deseada Jessica Alba, pegara de igual forma y filmado exactamente igual, a… por ejemplo… Elias Koteas, seguro, seguro, que una buena parte de la gente, que crítica la dureza de “El demonio bajo la piel”, no habría abierto su boquita, y es que no sé por qué, una película que muestre una paliza a una mujer, se considera más dura, que una película que muestre una paliza a un hombre, en mi humilde opinión, la dureza, no aumenta ni disminuye en función del sexo del/la “apalizado/a”, lo que ocurre, es, que quizás no muchos directores (por razones obvias), se han atrevido a mostrar crudamente, una agresión a una persona de sexo femenino, y para los más puritanos, conservadores, les resulte demasiado “atípico”, como para “aguantar el tirón” honrosamente, o peor aún, y no menos cierto, que a muchos en su fuero interno, les gusta (y/o les excita), la violencia contra las féminas, y necesitan esconder sus depravados gustos, tras desmedidas críticas. Si yo fuera mujer, me sentiría mal, muy mal, sabiendo que para el público en general, resulta altamente morboso, hasta lo insoportable, ver pegar a una mujer en el cine, y por el contrario, resulte incluso divertido, ver como se destrozan a “leches” varios hombres (véase cualquier película tipo Transporter, etc), para mi, este tipo de paradojas prejuiciosas, son un claro síntoma enfermizo.

Después de tan larga introducción, he de aclarar, que si acabas de decidir ver “El demonio bajo la piel” por que he dicho que es dura… no te ilusiones en extremo, si, tiene dos escenas objetivamente duras, desde luego no aptas para menores, pero no es Viernes 13, no corras a verla solo por que creas que vas a ver una película dura, cruda, sin duda saldrías defraudado.

Antes de entrar en la película en si, he de reflexionar en voz “alta” acerca del cine negro, o mejor dicho, he de hacer una confesión: no recuerdo una sola cinta de cine negro, que me haya aportado emociones “fuertes”, cosa que busco cuando veo una película. Si una película no me emociona de alguna manera y en alguna medida… suelo catalogarla como “prescindible”, vamos, que no necesito volver a verla (a no ser que me llame la atención algún aspecto técnico y en el futuro quiera/necesite volver a verlo), y otra cosa más, puedo admitir casi cualquier emoción, y de hecho puedo buscar (a la hora de elegir película para ver) casi cualquier emoción, pero hay algunas que por distintos motivos no deseo, o más bien evito, por ejemplo todo el rollo “casquería” (Apocalipsis Canibal, SAW, etc), no es que tenga poco estómago, o delicado, sencillamente son “sensaciones” que no soy capaz de disfrutar, no extraigo nada de ellas, soy incapaz de encontrarles el “gusanillo”, ese que otros parecen encontrarle, y además disfrutarle, y el cine negro, en ocasiones, me ha hecho reflexionar, acerca de por qué no acabo de disfrutarle de verdad,  no llega a emocionarme como puede hacerlo una buena cinta de terror, drama, comedia, bélica, etc, quizás sea porque una de las constantes del subgénero, es mostrar totalmente, radiológicamente, el interior del malo, y poco o nada su exterior, su caparazón protector, o yo que sé, quizás no estoy tan “zumbado”, como para verme reflejado, de alguna manera, en un malo de película de cine negro, sobre todo, si esta es actual, en las que como ya dije, los malos son más carniceros que otra cosa.

Hay secuencias en “El demonio bajo la piel” que tardas en olvidar, pero con el tiempo (ya ves… hace como 4 horas que la he visto :D ), por encima de todo, lo que me queda, es el buen trabajo de Casey Affleck, creo que incluso por encima de su trabajo en “El asesinato de Jesse James por el cobarde de Robert Ford“, donde claramente era el mejor (cierto es, que su papel de Robert Ford, era el más agradecido). Valorando otras cosas, tenemos una fotografía sobria pero bien contrastada, que se agradece, y una muy buena cámara que deja ver, sin hacer eso que tan de moda está, eso de: “eehhh, soy el director, estoy aquí, es que soy muy “guay” y firmo mis pelis haciendo esto con la cámara”, quizás alimente fetichismos, mostrando ciertos detalles, yo diría incluso que sin quizás, que los alimenta sin tapujos, cuestión de estilos, de sensibilidades, para unos estará bien, para otros no. En general a mi me ha parecido un muy buen trabajo, acertado en cuanto a luz (cosa que odio de este subgénero, la tradicional luz), contraste, encuadre, y narrativamente hablando.

Hablando de la historia en si, personalmente, me parece que el desenlace no produce, ni conduce a ningún éxtasis, ni si quiera a ninguna leve subida de tensión, acudimos a una escena bastante bestia, no por lo que muestra (que también), sino por lo que en ella ocurre, pero sin embargo está lejos de provocar grandes impresiones, y es que creo que hay errores en cuanto a los “bits de información”, que su director Michael Winterbotton, comparte y oculta al público, en definitiva, hay giros que no funcionan, o al menos, no funcionan con la contundencia que deberían, o bien, en el caso de la información que la policía tiene para tenerlo encarcelado (que ni protagonista, ni  público conoce), entra mal cuando se nos da esa información, es algo chapucero, sorprende incredulamente (y de forma instantánea) la situación, y además, le quita credibilidad, seriedad, peso al desenlace,  es un giro de esos, que se dice “que entra tan forzado que no entra”, sacar al público de las sensaciones en las que le has metido, justo unos pocos segundos antes del desenlace…

Por lo demás, sin compararla con otros ejemplos actuales del género, que quizás sean superiores a ella, “El demonio bajo la piel”, creo que puede hacer pasar un buen rato a cualquiera, si además te gusta el cine negro, y aún no la has visto, que sepas que estás obligado a verla desde ya, a saber cuando vuelven a hacer cine negro mejor.

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